Luna de miel en Etiopía

Cuando decidimos casarnos, teníamos claro que queríamos un viaje de novios diferente. Por supuesto, huíamos de los típicos paquetes turísticos tipo “hotel con pulserita”. Visitamos varias agencias de viajes hasta que nos encantó la propuesta que nos hizo IEST VIAJES. Así es cómo nos decantamos por Etiopía.


No conozco especialmente África y la verdad es que cualquier otro país de este continente me hubiera gustado visitar, pero este destino tenía algo especial que nos atrajo especialmente. No teníamos ni idea de que Etiopía tenía tanto por ver y por descubrir! Ya mientras estábamos planeando el viaje, nos sorprendió el hecho de que tuviéramos que escoger una ruta concreta porque en el tiempo que íbamos a pasar allí no podríamos ver todo lo que ofrece este país tan alucinante.

Empezamos por el sur, tierra nómada cuyos habitantes parecen casi llegados de otro planeta. El choque cultural para personas como nosotros es tan grande, que Etiopía te atrapa desde el primer momento.

El Valle del Omo es una especie de museo viviente, como lo llaman los expertos en antropología. Un museo ubicado en un paisaje único y de una belleza incomparable. El Parque Nacional de Mago merece especialmente la pena para conocer la riqueza de la fauna de esta zona. Allí vive la tribu de Los Mursi, totalmente aislados y dedicados en exclusiva al pastoreo. Para conocer un poco más sobre la gente y las formas de vida en esta zona, también visitamos los pueblos de Turmi, donde residen los Hamer, el de Konso, donde está la etnia de los Erbore, y Sidama.

Tampoco quisimos perdernos la excursión a los lagos del Rift. Los visitamos en embarcaciones que nos permitían ver grandes colonias de hipopótamos y cocodrilos.

Después, y cambiando totalmente de tercio, visitamos Addis Abeba. Allí son cita obligada el Museo Nacional y el Merkato de la ciudad, el mercado al aire libre más grande de toda África. En él se puede encontrar de todo. Muy recomendable perderse por él sin prisas y lanzarse al típico “regateo”. También nos gustó mucho de esta ciudad el paseo por Entoto, una gran montaña que ofrece unas vistas increíbles de la capital del país. Un broche perfecto para terminar un viaje inolvidable.

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